Entrevista con Emma Ríos

Por María Pérez Recio

 

Primero de todo, ¿Cómo surgió Mirror?

Hace unos tres años Brandon Graham y yo nos obsesionamos bastante con cómo esquivar esta demanda enfermiza del mercado de cómic americano, que te obliga a sacar 30 páginas al mes, en favor de los artistas. Queríamos buscar una situación idónea en la que poder trabajar libremente, sin tanta presión y sin sufrir tanto el proceso de auto promoción; el infierno que vivimos normalmente todos los que nos dedicamos a esto.
De esto salieron dos proyectos: la revista Island y otro, si cabe más peculiar, que se llamó 8house.
8house pretendía ser una colección de miniseries de sci-fantasy, inspiradas por la nostalgia de clásicos de manga y de ci-fi europea de los 80. Las historias no estarían conectadas entre sí, pero formarían parte de una idea, 8house, como posible multiverso creado por varios equipos de autores trabajando con plena libertad por su cuenta, y que podrían retroalimentarse en el futuro.

Inicialmente Mirror iba a ser parte de 8house, como una miniserie de cuatro números, pero no supimos explicarlo y funcionó regular. Así que Image, como le gustaba bastante la idea, nos pidió que convirtiésemos Mirror en serie independiente con continuidad.

Hwei y yo nos conocimos en el 2008 trabajando juntas en Lingua Comica, un programa de intercambio entre autores asiáticos y europeos, que ese año se celebró en Japón coincidiendo con la apertura del Museo del manga en Kyoto. Fue una experiencia bastante intensa que nos hizo muy amigas, y tras haber seguido en contacto todo este tiempo, muriéndonos de ganas de poder volver a colaborar, Mirror apareció como la ocasión perfecta para volver a reunirnos.

Una de las cosas que más llama la atención del cómic es la compleja composición de las viñetas, ¿cómo es el proceso de crear una página? ¿Cómo os repartís el trabajo?

Las composiciones de página corren completamente a cargo de Hwei. Cuando preparo el guión yo hago mis propios diagramas pero nunca se los envío. Uno, porque Hwei narra de forma increíble por sí misma, y dos, porque cuando yo dibujo tampoco me gusta que lo hagan.
Los textos que le paso tienen una estructura de guión más o menos convencional; pero lo que espero de ella es que los destroce, y que se los apropie, para que pueda trabajar cómodamente con su propio ritmo narrativo.
Y cuando me devuelve sus layouts es cuando hablamos sobre ello y editamos cosas para ajustarlo al gusto de las dos. Si la cámara está cerca o lejos, si hacen falta más o menos planos detalle etc… Comenzamos a reescribir los diálogos entre las dos hasta la saciedad… Pero vaya, Hwei es buenísima y lo único que consigue siempre es sorprenderme y enamorarme.

La trama también es muy compleja y tiene varios saltos en el tiempo. Una cosa que me ha gustado mucho es que la historia muestra las cosas antes que contarlas directamente, ¿cómo planteas el guión?

En general me gustan las historias que arrancan in media res, y en las que puedes descubrir gradualmente, sin que te lo expliquen, el entorno, los personajes y lo que éstos quieren contar de forma natural. Me da una falsa sensación de realidad, como si escuchase una conversación por la calle u observase una escena.

Para empezar pienso en algún tema interesante, o que me afecte, sobre el que hacer preguntas; y cuando lo tengo claro trato de construir la historia desde los personajes, metiéndome en la piel de cada uno y esforzándome en salir de mi zona de confort; lo que supone investigar en profundidad lo que haga falta para poder entenderlos y desarrollarlos.

En el caso de Mirror, hablo mucho sobre nuestros personajes con Hwei. Sobre cómo los entiende, y sobre los giros y decisiones de sus tramas. No tenemos editor,así que no nos queda otra que vigilarnos mutuamente. Es bastante duro porque ambas estamos bastante cabras y nos prometimos no tener piedad, pero por otro lado creo que conseguimos la sensación de que el tebeo está hecho por una sola persona.

Otra cosa bastante seria que ocurre con Mirror es que al ser un mundo completamente inventado hay que construirlo. Y las notas sobre la magia, la política, la geografía, la religión… parecen una enciclopedia.

Mirror tiene un reparto bastante grande, ¿cuál es tu personaje favorito? ?¿Y el que te trae más de cabeza?

Hay dos personajes que se acercaban peligrosamente al estereotipo cuando los creamos, y que a fuerza de darles vueltas para tratar de huir de eso se han convertido en mis favoritos: Elena y Aldebarán.

Elena porque no tenía un papel muy claro, más allá de estar al mando, y el pobre minotauro porque el rol de guardaespaldas era básicamente un cliché.

Así fue como Elena se convirtió en el principal foco de responsabilidad de la historia. Responsabilidad sobre la que no puede evitar sentir angustia, rechazo y culpa; y Aldebarán, en contraste con su físico, se convirtió en un personaje dulce y vulnerable, que no puede dejar de juzgarse a sí mismo aunque sea, probablemente, el más noble de todos ellos.

Y el que me trae más de cabeza es la Maldición porque resulta muy difícil pensar en cómo no se siente persona. Es imposible no verla como tal.

Veo a muchos creadores tener problemas con esto, pero vosotras lo hacéis muy bien. ¿Realmente es tan difícil hacer una obra diversa?

Claro que no. Pero antes hay que querer dejar atrás esa pereza insufrible de recurrir a lo mismo una y otra vez. Y por supuesto tratar de pensar en los personajes como gente real, y no como roles o herramientas de trama: La chica, el gay, el gordo, el negro… O la víctima, el héroe, el villano…

Particularmente, cada vez me cuesta más leer, o trabajar, con esos arquetipos que se supone que siempre funcionan; especialmente el de señor/a fuerte que a sus treinta y tantos puede comerse el mundo. El concepto de “personaje fuerte” me aburre terriblemente, por no decir ya que me repugna.

No importa lo descontextualizada que esté una historia, para saber que aciertas tienes que fallar primero; para atreverte a hacer algo, tienes que estar asustado. La vulnerabilidad es mucho más interesante. Hace que los personajes tengan más profundidad y que puedan gestionar, o no, sus defectos para convertirse en algo más; y por supuesto sin fecha de caducidad, antes o después de los 50.

No se puede ser “fuerte” de forma genérica.Ni muchísimo menos varón blanco heterosexual. Ni tampoco mujer y madre.

Construir personajes verosímiles es una cuestión de empatía, de que te importen los problemas de aquellos con los que compartes la característica más importante de todas, la de ser un ser humano.

Pero la verdadera clave para la diversidad es que empiece a existir de forma activa: escribiendo, dibujando, dirigiendo, diseñando… Produciendo historias diferentes, y consecuentemente mejores, desde otras perspectivas. Yo tengo muchas esperanzas en la creación como herramienta de cambio, pero para ello hace falta que todas estas voces, silenciadas por demasiado tiempo, empiecen a poder expresarse de una maldita vez.

En Mirror he visto un poco de La Isla del Doctor Moreau, un poco de Tezuka y ¿quizás un poco de Legend of Galactic Heroes? ¿En qué más obras os habéis inspirado?

Ciertamente Mirror es una carta de amor a un montón de cosas que nos gustan. Legend of Galactic Heroes o los jrpgs de SNES o PSX de los 90 como el Final Fantasy Tactics son obsesiones compartidas de ambas, por lo que algún guiño hay por ahí.

Personalmente suelo mencionar La Isla del Doctor Moureau y Oda a Kirihito como el origen de la historia, pero creo que mi enfoque hacia la fantasía de este tipo está muy influenciado por autoras como Ursula K. Le Guin o Moto Hagio. Me volví a leer Los Desposeídos cuando estábamos empezando, y también me ayudaron bastante ensayos como el Perros de Paja de John Gray y el No está en los genes de Lewotin, que aunque es de los 80 sigue teniendo planteamientos bastante interesantes para desmontar el determinismo biológico.

Ahora que acaba de ser editado en español, ¿cómo ves la situación del cómic aquí? ¿Has notado algún cambio?

Como soy yo misma la que adapto los libros que escribo a castellano, son casi como ediciones revisadas.
Reescribirlo desde mi idioma natal supone replantearse algunas cosas y cambiar con mucho cuidado otras. Así como limpiar páginas, reordenar etc …En Astiberri nos cuidan demasiado y nos dejan tener control sobre el resultado final, consultándonos el papel, formato, precios… El resultado son ediciones preciosas que no podríamos permitirnos fácilmente en EEUU tal y cómo funciona el mercado allí.

La situación del cómic en España sigue siendo peliaguda porque la gente apenas lee

Pero a pesar de que existan editoriales y autores magníficos, que se lo curran un montón, la situación del cómic en España sigue siendo peliaguda porque la gente, en general, apenas lee. Y sin lectores es imposible que el medio, y su industria, puedan desarrollarse de forma saludable.

Tanto I.D. como Mirror están escritos por ti, ¿qué diferencias encuentras entre ser guionista y dibujante?

En realidad creo que me enfrento a todo de forma muy parecida, siempre desde una narrativa más visual que sonora; como dibujante si quieres, vaya.
La mayor diferencia para mí radica en colaborar con otros o trabajar sola. Cuando trabajo por mi cuenta, como en I.D. , todo es más simultáneo y natural. Cuando colaboro con Kel en Bella Muerte potencio mucho más lo plástico y la formalización, y cuando trabajo con Hwei el desarrollo de la historia. Pero la atmósfera es lo que prima en todo, da igual lo que me toque.
Hacer tebeos desde estas tres perspectivas al final me obliga a analizar el proceso de una forma bastante compulsiva, más aún cuando trabajas con creadores alucinantes como Hwei o Kelly Sue, que llevan años siendo una inspiración para mí.
Lo que me asusta más es escribir para otros, sin duda. Si puedo hacerlo con Hwei es porque nos conocemos desde hace años y entendemos perfectamente la forma de narrar de cada una. Hwei se imagina las páginas que recibe dibujadas por mí y yo las escribo pensando cómo las dibujaría ella, y así surge un híbrido perfecto de ambas, que no se corresponde con ninguna de las dos trabajando en solitario.

 

Detalle de I.D.

Siguiendo con I.D. y Mirror, ambos giran en torno a la identidad de los personajes y tienen un toque de ciencia-ficción muy interesante. ¿Qué es lo que te hace escribir este tipo de historias?

Creo que tiene mucho que ver con que tengo que expresarme en una segunda lengua, como alguien de fuera con choques culturales día sí y día también:
I.D. y Mirror se gestaron casi a la vez en el momento en el que me vi con fuerzas, y medios, para intentar un tipo de trabajo más personal. De mostrarme como autora completa, no como parte de algo, y de enfrentarme a ello y a todas esas personas que, de repente, iban a averiguar bastantes mas cosas sobre mi. No soy una persona demasiado extrovertida, y ni mi lenguaje corporal ni mi físico reflejan demasiada seguridad. Si a esto le sumas el acento y, quizás, ser menos rápida e ingeniosa en inglés, empiezan a aparecer un montón de barreras de comunicación. Que si tu acento es “cute”, que se refieran a ti como “critical darling”… Una tía que hace cómics, de fuera, todo muy exótico… Todas esas imágenes se reflejan en juicios inevitables, y al final, convertirte en un Pokémon interfiere bastante cuando quieres transmitir un mensaje.

Una tía que hace cómics, de fuera, todo muy exótico… todas esas imágenes se reflejan en juicios inevitables, y al final, convertirte en un Pokémon interfiere bastante

Elegir la ci-fi o la fantasía como herramienta, a parte sentir una mayor afinidad hacia el género, me permite hablar de temas reales con mucha más libertad, extrapolando situaciones e imaginando otras nuevas. Y además, técnicamente exige un lenguaje más neutro que, por lo general, no necesita adaptarse a acentos y localizaciones. Te aseguro que es un alivio.

Se aprecia un cambio de registro bastante grande entre Bella Muerte, Mirror e I.D. ¿qué tipo de cómic te gusta más hacer a ti? ¿Con cuál te sientes más cómoda?

Soy una suertuda y en todos trabajo con plena libertad. Con Kel tenemos el acuerdo de que yo tengo la última palabra en lo que se refiere a arte y narración, y ella en lo que se refiere a la historia; con Hwei lo hacemos todo prácticamente a cuatro manos; y sola me vuelvo una maníaca que se obsesiona bastante con las cosas. Pero bueno, es cierto que se convierte en una experiencia más personal cuando puedo escribir, así que sí lo disfruto más desde mi masoquismo. En general los libros pequeños y difíciles se vuelven mis favoritos.

Aunque el tomo es autoconclusivo, hay más en camino. ¿Vamos a tener Mirror durante mucho tiempo (ojalá que sí)? ¿Cuánto tenéis planeado de este universo?

Mirror está estructurado en dos partes, la primera que ya habéis leído, y la segunda que estamos preparando ahora mismo, y que tendrá unas 40 páginas más que la primera.
Una de las cosas que te permite el trabajo independiente es poder acabar las historias como tú quieras. Es importante que las cosas tengan un buen final, para que el viaje se convierta en memorable.