Arisa Jo es una joven rica que vive en Gyeongsung la entonces capital de Corea. Influenciada por la moda occidental, sacará de quicio a Jun Seomoon, joven estudiante que viene de una familia bien caída en desgracia y que ha pasado a estar al cuidado del padre de Arisa. Los valores más conservadores y coreanos del chico serán cuestionados una y otra vez por las costumbres de ella, criada en Occidente y que habla inglés y japonés a la perfección. Este tira y afloja será una forma de acercarnos al mundo de la Corea de la década de 1930 bajo la ocupación japonesa, una época de desigualdades y pobreza para la población coreana.
Quizás lo más llamativo de este título sea su apartado artístico, el estilo de Yudori (que ya vimos en El cielo por conquistar) es de una gran precisión y delicadeza, luciéndose especialmente a la hora de reproducir moda histórica con mucha atención al vuelo, textura o estampados de las telas. Algo muy importante en una obra que trata ante todo de un periodo de mucho cambio para la sociedad coreana por lo que los cambios de moda irán ligados con los cambios sociales y económicos. El color suele aparecer en armonías de tonos pastel solo rotas por los uniformes escolares y el pelo negro de los personajes.
En cuanto a la historia, Yudori se permite una cierta ligereza al colocar a los dos protagonistas adolescentes al cuidado de una familia con dinero. Esa comodidad ante la vida de Arisa Jo hace que sea una chica caprichosa pero independiente y segura de sí misma. Los personajes se equivocan y aprenden de las distintas vivencias de una forma que me ha resultado muy verosímil, especialmente la dinámica entre Arisa Jo y Jun Seomoon de la que se adivina que dará muchas vueltas.
Los hijos del Imperio es una lectura muy interesante sobre los cambios que experimentó Corea a principio del siglo XIX, entre los capítulos incluso hay pequeñas curiosidades de la época. El dibujo y el color de Yudori hacen que sea una obra muy atractiva y amena. Me muero de ganas de empezar con el segundo tomo.