Hay historias que no sabes como te llegan y luego te acompañan toda la vida, como pequeñas obsesiones. Para Dario Adanti (Buenos Aires, Argentina, 1971) una de esas historias son las ballenas de Moby Dick, en especial una ballena tatuada que navegaba por los mares del sur. Un personaje secundario que le dio pie a una historieta publicada en una pequeña grapa allá por 1996. Han pasado muchos años y esa historieta ha sido recuperada y expandida con otra historia todavía más grande, esa ballena le sirve a Adanti para hacer un ensayo pop entorno a la expedición de Magallanes y la vuelta al mundo de Elcano.

En torno al 500 aniversario de la hazaña de aquellos marineros Adanti hace este ensayo tocando distintos aspectos de aquella revolución marítima y científica. No se trata de hacer un relato de la aventura, sino que toca distintos aspectos, como la concepción del mundo y los mapas de la época, las disputas políticas, los protagonistas históricos y los menos protagonistas, con alguna historia sobre la tripulación, o sobre los habitantes indígenas de la Tierra de Fuego. Pequeñas notas que va introduciendo y relatando en formas de canciones, y que sumadas crean un todo que sirve como un bello homenaje a aquella aventura y como una buena introducción para los quieran luego profundizar más en ella.

 

Parece que en este tipo de ensayo pop, donde la rigurosidad no tiene porque separarse de una fina ironía que lleva a la reflexión, Adanti ha encontrado una forma idónea para contar su historias. Y le funciona a la perfección.

 

También sirve para ver las constantes en la obra de Adanti y su evolución gráfica, aunque la obra inicial de 1996 ha sido redibujada y adaptada a los nuevos usos gráficos del autor, se percibe como ha evolucionado de una planteamiento más sintético a otro donde el retrato gana importancia. Usando esa paleta de tonos rojos y azules puros como ya hizo en su anterior ensayo en Astiberri, Disparen al humorista. Parece que en este tipo de ensayo pop, donde la rigurosidad no tiene porque separarse de una fina ironía que lleva a la reflexión, Adanti ha encontrado una forma idónea para contar su historias. Y le funciona a la perfección.