El gran libro de Cuttlas es perfecto para la bibliomancia. Sólo tienes que repetirte esa pregunta que te atormenta, cerrar los ojos y abrir el libro por alguna de sus más de 700 páginas para encontrar una respuesta. Procedo: página 339. Cuttlas está en cuclillas en un rinconcillo de la página. Dice:

-una vez más

– a solas con mi silla (aparece una silla)

– a solas conmigo mismo (aparece un doble de Cuttlas con silla propia)

– con mis dudas (le rodean dos interrogantes gigantes)

– con mi dolor (le atraviesa una espada)

– con mi tristeza (aparece un paraguas, dentro del paraguas llueve)

– a solas con mis demonios (la viñeta se oscurece y se ven las sobras de, efectivamente, un montón de demonios)

– solitario en mi laberinto (¿adivináis?)

– solitario en la multitud (le rodean 42 personas con piernas de palitos)

– en mi soledad

– solo

aparece su amigo Jim de fondo y le saluda. “¡Hola Cuttlas! ¡te veo muy bien acompañado!”

La última viñeta cuadriplica en tamaño el resto de viñetas, aparece un tumulto de personajes, todos los anteriores rodeando a nuestro héroe.

– Carambolas ¡es cierto!

 

Podría estar horas así. Abriendo al azar el libro buscando alguna iluminación que me saque del ensimismamiento. Hago esta actividad a menudo con mis libros de Carlitos y Snoopy, algunas veces busqué un substitutivo en Google. Ponía Cuttlas + alguna palabra relacionada con mi tormento (también con alguna alegría, o con palabras aleatorias fruto del aburrimiento), pero a la tercera empezaba a ser insatisfactorio por culpa de la repetición y las carencias del famoso algoritmo. Por fin Reservoir Books suple esta carencia para colocar al vaquero con patas de palo el lugar que le corresponde.

El gran libro de Cuttlas resume 37 años de Cuttlas seleccionados con maestría por Álvaro Pons, enseñando la evolución de la serie desde las páginas del fanzine El Japo y Makoki, pasando por las páginas de diarios como El País y 20 minutos, hasta su último hogar Valencia Plaza. Aquí están muchas de las líneas argumentales que hicieron de Cuttlas uno de los personajes más icónicos del cómic español y para el que esto escribe, una de las mejores tiras cómicas de la historia. Los encuentros con Juan Bala durmiendo la siesta en el muro, sus historias de amor primero con Mabel, luego con Pocahontas, los marcianos, las borracheras en la cantina, las grandes batallas con el general Custer y los indios, los calendarios, toda la música -desde las rancheras a los clásicos del techno-, sus viajes al centro del universo, los malos tontisimos… siempre desbordando el formato clásico de la tira dominical de una página, llenándonos de un atrevimiento formal que nunca fue en detrimento de la historia. Un juego que le sirvió para hablar de todos los grandes temas, filosofar, enseñarnos sus obsesiones y contagiarnos su amor profundísimo por el lenguaje de las historietas. Una obra maestra en forma de tocho -¡el libro pesa un quintal!- que sigue leyendo con la frescura y el asombro con que lo descubrimos hace ya unas décadas en las páginas del diario.