Entrevista a Pere Olivé

Por Encarna Castillo

Trazar el recorrido profesional de Pere Olivé Zaragoza (Barcelona, 1941) es como realizar un resumen de la historia del tebeo en nuestro país desde 1970 hasta nuestros días. Es también un signo de los tiempos, ya que las publicaciones en las que este historietista ha colaborado a lo largo de su carrera actuaron de espejo de la sociedad de su momento: desde el TBO de los coletazos de un régimen político que languidecía, pasando por las crónicas políticas de finales de los años 70 y principios de los 80 del siglo anterior en Por favor o Diari de Barcelona, hasta llegar a los superhéroes americanos de la editorial Planeta que dominaron el mercado del tebeo durante los años 90.

-Para empezar, ¿podríamos decir que es el humor el aspecto más destacado de tu trabajo?

Sin duda es una de mis facetas, aunque mi labor principal ha sido la de grafista. Cursé estudios de Dibujante Proyectista, y trabajé en varias agencias de publicidad como diseñador gráfico antes de dedicarme al mundo editorial.

-Aunque ya habías debutado con una tira en TBO en 1969, profesionalmente comenzaste en 1970 en la revista Patufet -una publicación de tinte catalanista- y, encima, rompiendo moldes, ¿no? ¿Como fue ese camino?

Me llamó un día la agencia el director del TBO, Alberto Viñas, y me ofreció la posibilidad de dibujar todos los anuncios para la revista. Aproveché para ofrecerle algunas tiras y, al poco, el editor de Patufet, Josep Maria Baguñà, me propuso el puesto de redactor jefe para que renovara la publicación, ya que había aparecido a finales de 1968 con un look de los años 30, que no resultaba atractivo en aquel momento.

-Es de suponer que procedías de una tradición ibérica marcada por TBO y otras publicaciones similares, pero ¿reconoces también otras influencias europeas y/o americanas?

Sí, desde niño el TBO era una de mis revistas favoritas y copiaba con frecuencia sus viñetas. Como a tantas personas de mi generación, la lectura de tebeos era una de mis grandes aficiones. El cómic americano lo descubrí mucho más tarde.

-Más tarde, compaginaste tu trabajo en Patufet con TBO, ¿cómo fue la etapa de TBO y en qué consistía tu trabajo en esta publicación?

Mi labor principal era la de adaptar anuncios de todo tipo al estilo del TBO. Cuando se jubiló el dibujante Urda me ofrecieron durante un par de años la sección De todo un poco y dibujé también algunas tiras y pequeñas historietas. Acudía al TBO sólo como colaborador, ya que trabajaba a jornada completa en Editorial Baguña para ocuparme del semanario Patufet y la edición de calendarios.

 

-¿Qué estilos o tendencias de dibujo marcaban la pauta para el público a mediados de los años 70? ¿Te sentías cómodo con lo que demandaba el mercado?

Los años 70 fueron de gran apertura, y cabían todos los estilos y tendencias. Tras cuarenta años de dictadura, los quioscos se poblaron de todo tipo de productos y tanto el público como los autores buscaban nuevas formas de expresión, con influencias de todo tipo tanto americanas como europeas.

-Tu colaboración con TBO cesó a mediados de la década de los 70 y en 1977 ya estás trabajando para Por Favor, la revista impulsada en 1974 por Manuel Vázquez Montalbán y Jaume Perich, muy crítica con aquel momento político. ¿Cómo fue este paso de una publicación infantil a otra enfocada a un público adulto?

A principios de 1973, José Manuel Lara me ofreció trabajar para su empresa y el 14 de febrero de aquel año firmaba contrato para trabajar en Planeta a jornada completa como técnico editorial con el compromiso de aceptar labores de grafista, maquetista, redactor, rotulista, dibujante y todo cuanto pudiera aportar en el departamento de producción según las necesidades de cada momento.
Diseñé varias cubiertas para libros y maqueté cientos de páginas para fascículos y enciclopedias, y también cómics, ya que formé parte del equipo que editaba las colecciones Años de Oro y Noveno Arte dirigidas por Luis Gasca.
Fue como bien dices en 1977, cuando el señor Lara montó la división de revistas y compró las cabeceras de Por Favor, Playboy, Nueva Historia y creó el semanario Opinión. En todas ellas colaboré como grafista y maquetista y también realizando algún dibujo cuando quedaba un hueco libre.

-¿Qué ambiente se respiraba en la redacción en una época tan politizada? ¿Cómo recuerdas aquellos años?

Era muy variado y diverso. Coincidían en las redacciones personas de ideología y talante muy distintos, pero el ambiente era muy bueno. Todo el mundo tenía ideas y propuestas que se exponían en equipo y se llevaban a cabo.

-¿Crees que el humor ácido de Por Favor abrió algún tipo de camino o vereda en el humor de nuestro país? ¿Llenó algún hueco que faltaba?

Sí, abrió puertas para que surgieran muchos caminos en el lenguaje de la sátira. Eran tiempos de búsqueda, y los autores que se inclinaban más por el humor grueso, optaron por revistas como El Papus. Y otros que tenían estilos más sutiles se abrieron camino en las más diversas publicaciones.

-En Por Favor, ilustrabas reportajes y secciones de periodistas como Maruja Torres o Manuel Campo Vidal, por ejemplo, ¿cuál era vuestro sistema de trabajo?

Tras las reuniones de redacción se repartía el trabajo. A mí me pasaban todos los artículos para que los maquetara a mi gusto. Jamás me impusieron nada. Mi eterna gratitud a Perich y a Vázquez Montalbán por darme total libertad en mi tarea. Y por supuesto a Maruja Torres que me permitía ilustrar su sección La ventana indiscreta. Ello dio lugar a que otros periodistas quisieran también que ilustrara sus secciones.

-Llegan los años 80 y colaboras también en el Diario de Barcelona, el cual dejó de publicarse entre octubre de 1980 y 1982, cuando unos pocos empleados comenzaron a editarlo de forma autogestionada. Aunque creo que esta situación no duró mucho ¿no?

Lo del diario fue un intento de plan de salvación en el que fuimos a colaborar muchos profesionales de otros medios para conseguir que no cerrara la publicación, inútil empeño porque sin nadie que pusiera dinero el periódico se hundió. Pero a lo largo de los tres años que duró la aventura pude crear unas cuantas tiras cómicas que me permitieron adquirir soltura dibujando. Los días laborables publicaba País de fábula y los domingos Sauna Ibérica.

 

-Transcurre 1983 cuando te nombran director artístico de Comics Forum, del Grupo Planeta, donde permaneciste hasta 2006, cuando te jubilaste. Es decir, viviste todo el proceso que ha transformado la industria del cómic hasta llegar a nuestros días: primeros salones del cómic en Barcelona y de otras ciudades, relaciones con los autores de éxito, cambio del gusto del público… ¿Cómo resumirías la evolución de alguno de estos aspectos?

Sí, de una estrecha colaboración con el editor Antonio Martín nació la idea de publicar cómics de nuevo, y vimos que por aquel entonces había mucho interés por los Superhéroes USA. Conseguidos los derechos de Marvel, empezamos a editar los personajes más emblemáticos como Spiderman, El increíble Hulk, La Patrulla X, Los 4 Fantásticos y muchos otros hasta alcanzar los ochenta o noventa títulos al mes. Ello nos obligó a aumentar en seguida el número de colaboradores, ya que era mucho el trabajo en diseñar cubiertas, logotipos, cabeceras de sección, y sobre todo los correos, que nos permitían el contacto con los lectores y creo que ello fue la clave de éxito. Gracias a esa comunicación podíamos saber la evolución de los gustos de la mayoría y editar según las preferencias del lector.

-¿Alguna predilección entre tantos títulos y personajes?

Ninguna preferencia en especial. Trataba de adaptarme a lo que pedía cada título, y carecía de muy poco tiempo para disfrutarlos como un simple lector. Otra de mis labores era la del control de calidad que me obligaba a acudir a las imprentas para revisar los tirajes. Y, contando que muchas de las impresiones eran en Madrid, había que añadir el tiempo de los desplazamientos, que no era poco.

-¿Crees que la explosión del mercado de los superhéroes cambió los gustos del público español o simplemente fueron los tiempos los que estaban cambiando?

Supongo que todo a la vez, pero yo diría que el cambio más radical de los gustos de los lectores se produce en 1992 con la irrupción del manga. Fue con Dragon Ball / Bola de Drac cuando alcanzamos las cifras más espectaculares de venta (85.000 ejemplares por semana) y desde entonces el fenómeno otaku ha ido a más y a mejor.

-Otra faceta muy interesante, muy “síntoma de los tiempos” y en la que pudiste desarrollar tu preferencia por el humor, fue tu etapa como autor de las series Cueros Vivos (Cueros, 1985) Mundo Gay y Sauna Ibérica (Visado, 1984) o Nacho García, chico de compañía publicada en Código 4, (1986) dentro de lo que podríamos llamar cómic gay, muy popular en aquellos tiempos de apertura mental y sexual. ¿Cómo fue eso?

Me lo propuso Marc Rigo de Studios JMR y me pareció un proyecto atractivo, ya que se trataba de la creación de unas cuantas revistas y ello suponía diseñar la maquetación, los logotipos y participar en lo que estaba tan de moda aquellos años. las revistas “de destape”; cinco de temática gay y tres de temática hetero, entre ellas Nena para la que dibujé la serie Nena, no me des tormento. La irrupción de internet creo que acabó con todas las publicaciones eróticas sobre papel. Si escribes en Google la palabra SEX, cada cual puede hacerse una revista a su medida.

-Yo diría que, abandonar la primera línea de las publicaciones periódicas como guionista y dibujante para asumir la dirección artística en un gran grupo editorial restó protagonismo a tu trabajo como autor. ¿Te arrepientes de no haberte dedicado más a la creación propia en lugar de a la producción del trabajo de otros autores?

No me arrepiento, porqué nunca me consideré un autor sino un grafista que, además, dibuja, y también es rapsoda y colabora en la radio y el teatro. Creo que todas las artes se dan la mano y lo que cuenta es no parar, mientras el cuerpo aguante. Es lo que tiene ser polifacético. Que eres siempre aprendiz de todo y maestro de nada pero siempre me lo he pasado muy bien en todas mis labores y, admito, como me decía Vázquez Montabán, que poseo la erótica del trabajo.

-De toda tu carrera, ¿qué colaboraciones recuerdas con más cariño, alegría o nostalgia?

Recuerdo con mucho cariño las reuniones de redacción del Por Favor, pero en general todo lo vivido. No siento nostalgia, porqué sigo en activo. Ahora mismo me pillas dibujando. Colaboro en la radio y en la prensa comarcal de Sant Just Desvern, el pueblo donde vivo. Editamos la revista mensual La Vall de Verç donde publico la tira Perot Corre-Cuita. También dibujo para la revista Es còdol de Calella de Palafrugell y para el boletín del Club Esportiu Mediterrani. Una abundante selección de todos mis trabajos se pueden ver en la web Humoristan.org

 

-¿Cómo ves el presente y el futuro del tebeo en nuestro país?

A la vista del ambiente vivido en los últimos Salones del Cómic, tanto en Barcelona como en Madrid, creo que el cómic goza de buena salud. Aunque tal vez ya no sea un medio de masas como en tiempos pretéritos. Supongo que se debe a que los modos de entretenimiento son mucho más variados.

-Muchas gracias, Pere, y que continúes en la brecha muchos años más.

Gracias a ti, Encarna. Y que ustedes puedan verlo.