María Medem (Sevilla, 1994) se ha estrenado con Cénit, su último trabajo, en el selecto catálogo de la editorial Apa Apa. Una obra que consolida su nombre como uno de los más sugerentes de las nuevas generaciones de autores de cómic. Con ella hablamos de Cénit, de la narratividad o de la plataforma Tik Tok, entre otras cosas. También del flamenco.
Cénit, tu nuevo cómic, ha sido publicado en la editorial Apa Apa, me gustaría que nos contases cómo surge esta colaboración.
Creo que fue en octubre del año pasado cuando me escribieron por si me apetecía que hiciéramos algo juntos. ¡A mí me hizo una ilusión increíble! Les mandé una sinopsis y me puse a trabajar en ello, me parece que en noviembre, y a partir de entonces he estado prácticamente cada día dedicándole tiempo al cómic. Al principio el libro iba a ser mucho más corto de lo que ha acabado siendo, creo que iba a tener en torno a 70 páginas e iba a ser de tapa blanda con sobrecubierta.
 

 
¿La idea del libro era previa a la aparición de la oportunidad de publicarlo con Apa Apa?
Sí, llevaría un mes o dos con esa idea en mente, a raíz de estar en una conversación donde casi todos habían tenido relación más o menos cercana con alguien sonámbulo. En ese momento estaba acabando Satori, que lo publicó Terry Bleu esta primavera, así que tenía esa idea aparcada mientras lo terminaba, pero le iba dando vueltas de vez en cuando y cuando Toni me dijo lo del libro en realidad solo tenía que organizar un poco la trama y tener claro el final.
Es un volumen muy cuidado.
Sí, Toni y Sergi son maravillosos.[1] El proceso del libro ha sido duro pero muy fluido, porque hemos ido dialogando todo y me han ayudado mucho. Por ejemplo, ellos al principio me dijeron esto de hacerlo con sobrecubierta y yo hasta el final estaba empeñada en hacerlo con tapa blanda y sobrecubierta, no sé muy bien porqué. Supongo que porque ya me había hecho a la idea, y me gustaba eso de que tuviera dos portadas, como el libro de Begoña García-Alén Nuevas estructuras, que es precioso el dibujo que se ve tras quitar la sobrecubierta. Pero al final cambié de opinión, me convenció Toni poco a poco, y menos mal, porque creo que a este libro le pega más la tapa dura. También hubo dilema con el tamaño, no sé si lo habrás notado pero es un poco más ancho que lo habitual en su catálogo, aunque estuvo a punto de ser más pequeño por un lío con la imprenta. El papel es maravilloso también, Toni sabía ya cual iba a ser desde prácticamente el principio y yo ahí confié en él, claro. Y en cuanto a la portada, Sergi me ayudó mucho a encontrar una que funcionara bien porque estaba bastante atascada. También lo del print es un detalle muy bonito.


En un mercado pequeño como es el del cómic en España, la casa editora a veces puede decir mucho del libro, es un poco una carta de presentación. ¿Sientes un vínculo concreto con Apa Apa, con su catálogo?
Ellos apuestan por publicar libros que de otra manera sería complicado, sino imposible, que existieran. Ya sea por lo arriesgado de la propuesta o porque el autor sea emergente o una mezcla de ambos factores, son libros que no tienen mucha salida comercial. Cuando a mi me propusieron lo de hacer un proyecto juntos me pareció increíble que confiaran en mí de esa manera. No había sacado todavía Satori, y lo único que ellos podían haber visto publicado mío eran dos o tres fanzines y tampoco nos conocíamos en persona, pero aún así se arriesgaron a proponérmelo. Ellos posibilitan que otras maneras de narrar, que normalmente se mueven más entorno al fanzine, puedan existir en un libro con isbn.
 

(Apa apa) posibilitan que otras maneras de narrar, que normalmente se mueven más entorno al fanzine, puedan existir en un libro con isbn


¿Podemos decir siguiendo con el hilo, que existe una generación nueva de autores de cómic, una especie de generación “post novela gráfica”, quizá?
No sé decirte, para mí la etiqueta de novela gráfica es una incógnita, no sé muy bien qué tipo de cómics engloba en el caso de que sea una categoría que sirva para distinguir. Inconscientemente ese término para mí está relacionado con los típicos cómics que han leído, o al menos conocen, incluso las personas que no tienen mucho interés en el medio, Maus es el que se me viene primero a la mente. Pero si la novela engloba desde el libro más experimental al más clásico, no sé porque no debería suceder lo mismo con la novela gráfica.
Cuando hablo de una «generación post novela gráfica» casi hablo de algo temporal. De un grupo de autores que por edad no pertenecen a la quinta de autores que más o menos influidos por ediciones como Blankets o precisamente Maus a mediados de los “dosmiles”, empezaron a revolucionar el panorana nacional. Y me pregunto si te ves como parte de una generación de fractura con la década pasada («nuevo», «post») o como prolongación natural del panorama anterior, de los Paco Roca, Santiago Valenzuela, Luis Durán… ¡o incluso si no percibes esta sensación que tengo de «nueva ola» en el cómic español!
Sí, en ese caso estoy de acuerdo. Generalizar siempre me da un poco de apuro porque siempre hay particularidades, pero sí percibo que eso pasa, que las temáticas, formas de narrar e intereses están tomando otros caminos. Creo también que estamos mucho más conectados con todo lo que pasa en el cómic y en el fanzine fuera de España.
 
Has formado parte, y casi seguimos hablando de lo mismo, del colectivo de autores que ha publicado en Tik Tok, ¿cuál ha sido para ti el papel de esa plataforma en el cómic actual?
Para mí Tik Tok fue muy importante. Conocí el proyecto estudiando el último año de Bellas Artes en Sevilla, y yo desconocía totalmente que se estuviera experimentado de esa manera. En Sevilla no hay ningún movimiento de autoedición ni en torno al cómic, ni feria alguna, y la universidad de Bellas Artes es muy clásica. No es un ambiente muy alentador y desde luego el cómic no tiene ningún reconocimiento. Durante toda la carrera tenía ganas de hacer cómics, porque siempre he disfrutado mucho leyéndolos, pero las ganas se me fueron quitando mientras avanzaba de curso. Intenté empezar algunos pero los dejaba porque sentía que “no sabía dibujar”. Cuando descubrí Tik Tok no me lo podía creer, me leí la web entera más de una vez y tuve muchísimas ganas de hacer algo, con libertad absoluta. Hice el primer capítulo de un cómic y lo mandé, por probar, no le di muchas vueltas, y que Ana Galvañ[2] me lo cogiera me dio una alegría enorme, tiene mi agradecimiento eterno. A partir de entonces me propuse hacer un capítulo al mes, y empezó mi obsesión por dibujar. La serie que hice la presenté para un trabajo de la facultad y me pusieron no sé si un 2 o 3. En realidad aprobé la asignatura esa, ilustración, con un 5 justo. Fui a reclamar la nota, porque era muy baja en relación al resto, y el profesor hizo hincapié en que el cómic era un horror. Yo le dije que me lo habían publicado en Tik Tok Cómics y me dijo “Lola Flores vendía muchos cuadros porque tenía muchos amigos, pero eso no la hace buena artista.”

Karate

 
Ay la Academia, ese tema… Volvamos a Cénit. Los trabajos previos que te conocía eran si cabe más abstractos, mientras que en Cénit te acercas a una narrativa más ortodoxa. Hay un cierto misterio que proviene del hilo argumental, una estructura más o menos clara de presentación, nudo y desenlace. ¿Ha sido fácil profundizar en esta faceta digamos más narrativa que onírica?
La verdad es que no lo pensé de esa manera, era la historia que quería contar. Creo que depende también del formato, con los fanzines me siento más cómoda con lo evocador y lo ambiguo. Hay una narración en todos, en realidad, porque sin una estructura de fondo no me siento cómoda trabajando, pero creo que sólo se nota si el lector la busca. Cada persona lee de una manera y busca cosas distintas en un cómic. Con un formato más largo, como es Cénit, y creo que Satori también es similar en este aspecto, me gusta que la narración tenga más protagonismo, para darle ritmo y porque me gusta mucho contar historias. En la presentación de Cénit en Madrid, hace un par de semanas en Molar, estábamos hablando del libro y en un momento dado Ana Galvañ dijo que no quería hacer spoilers, porque para ella el tema de la trama era importante en el libro, y Klari Moreno[3] comentaba que para ella era imposible hacer spoilers del libro, porque ella no lo había leído en ese sentido, sino en uno mucho más visual y sensorial.
¿Te interesa persistir en una vía de narración más clásica en el futuro?
Depende del formato, ahora justo estoy acabando un fanzine con Hugo Espacio (con el que también hice Karate) que es más abstracto, como tú has dicho. La verdad es que yo no sabría definirlo, lo de las categorías se me da fatal. Y otros que tengo ganas de hacer siguen esta línea. Pero, sin embargo, el próximo cómic largo que tengo pensado con Apa Apa si tiene una narración más clara, como Cénit.
Una de las cosas que más me interesan de Cénit es que si forzamos un poco las tintas, el argumento podría ser una historia de lo más mundana, casi “slice of life”, como se dice. Dos conocidos comentan cada día sus vicisitudes nocturnas, que afectan a su quehacer diario por culpa del sonambulismo o de lo que sea. Pero todo resulta enormemente “fantastique”, yo creo que en buena medida gracias al apartado gráfico, al universo visual que representas…
Sí, el tema de lo cotidiano me atrae mucho. Hace unos años estuve bastante interesada en el realismo mágico, y para mi TFG hice una serie de grabados que tenían como base teórica una comparación entre este realismo mágico y con las letras de flamenco, que con frases muy sencillas y cotidianas transmiten una poesía y un misterio muy potentes. Cuando hago los cómics y dibujo no estoy pensando en esto conscientemente pero supongo que de alguna manera todo este interés subyace. Y con esto que comentas de dos conocidos comentando sus vicisitudes me pasó una cosa particular. En la fase de poner el color en el cómic me iba a un estudio a trabajar que estaba al lado de un comedor social, así que había mucha gente charlando a la hora del almuerzo. Y había dos hombres, que no veía, pero que oía porque se ponían justo en la puerta del taller, que se contaban todos los mediodías historias rarísimas, irreales, y no podía evitar hacer un paralelismo entre ellos y los dos personajes del cómic que estaba coloreando.

Hay mucho misterio en las letras del flamenco y en mi opinión muchas de ellas tienen un gran parecido con los haikus.

¡Qué interesante lo que me comentas del flamenco! A un gallego como yo es un género al que llegas si lo buscas, no convives con él, pero intuyo que en Sevilla es algo muy enraizado. ¿Te gusta el flamenco? No soy ningún experto en él pero igual puedo ver, ahora que lo mencionas, cierto poso de intensidad no verbal muy propia de lo jondo en tu obra… la lírica del flamenco es muy escueta, pero a la vez intensísima. Y podría ver esa misma sensación en tu obra, que es enormemente intensa y minimalista.
En Sevilla no te creas tampoco que es algo que está en la cotidianidad. Hay muchos sitios donde se hacen espectáculos de flamenco, sobretodo en el centro, pero es únicamente para turistas. Aparte no suelen entrar en los palos más complejos del flamenco, sino que se mueven en lo que son los cantes más de fiesta. Muchas peñas, que es el lugar donde se reúnen los aficionados, y sitios similares han ido cerrando ya sea porque el Ayuntamiento los cierra por ruido, o porque los echan para poner un hotel o un bar. Hay ciudades donde a mi parecer sí está más presente, como Jerez, y creo que influye en esto el hecho de que sea una de las pocas ciudades donde los barrios tradicionales de los gitanos, el barrio de Santiago y de San Miguel, están en el centro y no los han echado de allí, que es lo que pasó con todos los gitanos que vivían en Triana, que los mandaron a las que ahora se conocen como las 3000 viviendas.
A mí el flamenco sí me gusta mucho y el tema de las letras me parece increíble, no sé como lo hacen para alcanzar esa sencillez que sugiere tanto, o esos símbolos tan fuertes, que no necesitan más explicación. Hay mucho misterio en las letras y en mi opinión muchas de ellas tienen un gran parecido con los haikus. Algo que también me parece muy interesante es que las letras no suelen ser una narración larga sino dos o tres líneas, así que cada cantaor va haciendo las mezclas de letras que le parecen cuando ejecuta un palo, también va variándolas, porque ha sido algo oral hasta hace relativamente poco.
Recomiendo leer las letras que dejó Merced la Serneta, aquí hay una muestra:  y también el programa Rito y Geografía del cante, están todos los capítulos en Youtube.
 

 
Poca palabra y poderosos símbolos… como en otras obras tuyas, en Cénit abunda una simbología visual, una iconografía personal…
El tema de los símbolos me interesa mucho, en general es un recurso que me parece muy bonito, no sólo en el dibujo sino también en la literatura o el cine. Permite que la obra tenga bastantes lecturas, y también entra ahí en juego qué asocia el lector con determinados símbolos, así que los significados que puede tomar son incontrolables y muy personales. En ese sentido no me interesa imponer un significado concreto sino que sea algo evocador. Estoy recordando las clases estas de literatura del instituto en el que analizas a un poeta y te dicen exactamente lo que significa cada símbolo ―por lo menos las mías eran así― y entonces cuando lees un poema parece que estás haciendo una traducción en vez de dejar que hable por sí solo.

El tema de los símbolos me interesa mucho, en general es un recurso que me parece muy bonito, no sólo en el dibujo sino también en la literatura o el cine

Sí, sí, sí, yo (que soy de la EGB) recuerdo con espanto un método cuantitativo de análisis literario. Decíamos, “el poema tiene trece adjetivos y cinco pronombres, así que eso quiere decir que…”. Ya que saco la calculadora de palabras… tu libro es parco en palabras pero exuberante en ambientes… ¿el dibujo es entonces narración?
Sí, así es, junto con el color. Lo cierto es que lo primero que trabajo es el texto, no el dibujo, y tampoco me hago un boceto de cada página del libro antes de ponerme a ello, sino que voy usando el texto que he escrito como referencia para lo visual. No me gusta excederme con la palabra, ni ser redundante con el texto y la imagen.
Otro aspecto destacado es el empleo del color… ¿qué técnicas usas?
La línea del dibujo la hago a mano, pero el color es digital.
Color que como decías, también resulta muy narrativo…
Sí, totalmente. El cómic en blanco y negro, antes de empezar con el coloreado, no había quien lo entendiera. El color hace que las transiciones se entiendan, y se potencian las atmósferas y los estados de ánimo, me parece fundamental para que el cómic se comprenda.

El color hace que las transiciones se entiendan, y se potencian las atmósferas y los estados de ánimo, me parece fundamental para que el cómic se comprenda.

Por otro lado y ya acabando, me gusta especialmente como eres capaz de jugar con la diagramación, creando páginas muy poco convencionales tras escenas más ortodoxas. ¿Qué persigues con este tipo de contrastes?
La historia de alguna manera me pide esta manera de narrar. La página se puede configurar de muchísimas maneras y en ocasiones es una pieza clave para transmitir una sensación determinada. Y estas páginas más ortodoxas me sirven, igual que lo de la trama que hablábamos, para traer de nuevo la realidad, lo cotidiano, a la historia.
[1] Toni Mascaró y Sergi Puyol, dirección editorial y maquetación respectivamente.
[2] Ana Galvañ fue/es la coordinadora de la plataforma d ecómic Tik Tok.
[3] Klari Moreno es ilustradora, autora de cómics y responsable del proyecto musical Clara te Canta.