Ted Stearn (1961-2019)

08/02/2019

Ayer nos acostábamos con la triste noticia de la muerte del dibujante Ted Stearn con tan solo 57 años. Ted Stearn nació en 1961 en Massachussets y con 18 años entró en la Rhode Island School of Design de Providence, donde se especializó en pintura. Después de graduarse se instala en Nueva York y en 1992 se matriculó en la School of Visual Arts. En su estancia en la Rhode Island School conoció a la artista Richmond Lewis y al que sería su futuro marido, David Mazzucchelli. Comenzó así una amistad duradera, que atrajo al joven pintor al mundo de la historieta. Fue precisamente en el segundo número de la antología que publicaron Lewis y Mazzucchelli, Rubber Blanket, donde debutó Stearn.

En el tercer y último número de Rubber Blanket apareció la primera historieta de la que fue su creación más famosa: Fuzz & Pluck, un tímido oso agonías y un pollo con muy malas pulgas que vagabundean y dejan el destino de sus vidas en manos del azar. Stearn admiraba tanto a los clásicos de la prensa estadounidense como Segar o Herriman, como a vanguardistas punk de la talla de Gary Panter, y esas influencias transpiran en sus historietas. La Cúpula publicó en 2007, el primer tomo que recopilaba las desventuras de estos personajes. Ochenta páginas de delirio.

Al mismo tiempo que dibujaba historietas, Stearn inició una fructífera carrera en el mundo de la animación que compaginó con el cómic. Participó como dibujante en series de animación como Beavis y Butthead, Rick y Morty, Futurama o Animals.

Stearn ganó en 2014 el premio a mejor serie en el festival de Angoulême, por el segundo tomo de Fuzz y Pluck, Fuzz & Pluck: Splitsville. Fue nominado en la categoría de mejor cómic y mejor autor en las ediciones de 2003 y 2007 de los premios Ignatz. El tercer y último volumen de Fuzz y Pluck, The Moolah Tree, lo publicó Fantagraphics en octubre de 2016. Entre 2001 y 2004 dio clases de cómic en el Savannah College of Art and Design.

En la web de The Comics Journal podéis leer una interesante conversación que mantuvo el autor con su amigo y colega, David Mazzucchelli.